Woody Allen Web

investigación, traducción & textos por Gerónimo Elortegui

Declaraciones


CHICOS POCO LUMINOSOS

por Sara Vilkomerson

"Diane Keaton siempre me decía, 'Soy terrible, soy terrible, no puedo hacerlo, debes conseguir a alguien más. Y ella siempre fue brillante. Bueno, Larry es así", dice Woody Allen a través del teléfono de su departamento en el Upper East Side de New York. El director nos habla de su nueva película "Whatever works" ("Si la cosa funciona"), que protagoniza Larry David, y abrió el Festival de Cine de Tribeca el 22 de abril para estrenarse el mes que viene.

"Yo siempre había sido su fan. Le pregunté si quería hacerlo, y dijo: 'Pero yo no puedo actuar. Sólo puedo hacer lo que hago, no soy un actor, te decepcionaré'", afima Allen. "Ya sabes, esos son los que siempre pueden hacerlo. Los que te digan cuan grandes son nunca lo harán". "Larry es todo, 'No puedo hacerlo. No puedo hacerlo', pero cuando llegó el momento de actuar, de sacarlo todo afuera, lo hizo. Y no sólo la comedia, que yo esperaba, sino todas las otras cosas que tenía que hacer, las que requieren actuar y tocar emociones, también."

"Ni siquiera sabía que estaba en la mira de su radar, a decir verdad", dice Larry David, con la máxima seriedad, hablando desde Los Angeles un par de días más tarde. "Estoy muy sorprendido por eso. Cuando escuché que Woody Allen es un fan mío... (pausa) Es sorprendente".

"Le di todas las oportunidades para que encontrara otra persona. Estaba incómodo. Fuera de mi zona de confort ", afirma. Entonces ríe. "Por supuesto, mi zona de confort no es muy grande. Hago un paso a la derecha y estoy fuera de ella".


Analizando, una nueva película de Woody Allen protagonizada por Larry David filmada aquí, en la ciudad de New York. ¿Podría haber una más radical muestra de talento, comedia y neurosis? Para la mayoría de nosotros, Woody Allen es como la quintaesencia de Nueva York, como el edificio Chrysler. Muchos neoyorquinos se criaron con una visión de esta ciudad que es la suma de "Annie Hall" más "Manhattan" y "Hannah and her sisters", donde en el horizonte siempre se tuerce y el romance acecha en cada esquina, entre sesudos y nerviosos hombres y jóvenes, encantadoras, ingenuas y hermosas mujeres en grandes departamentos, donde hay países con langostas para cazar los fines de semana y siempre, siempre, un amor encontrado y fallido. Y está Larry David, otro chico bueno de Brooklyn, co-creador y escritor de la serie Seinfeld, que definió New York de nuevo en los años 90, con su exquisitez, un sinfín de exámenes y la sudoración de las pequeñas cosas, maestro de los garages y de las camisas holgadas. Desde su especial de 1999 en HBO Larry David: Curb your entusiasm, y esa serie que siguió y se sigue transmitiendo, ha realizado obras maestras de las situaciones insoportables. La noticia de que iba a protagonizar la última de Allen había dejado a algunos frotándose las manos con deleite de antemano y a otros afilando sus cuchillos, todos ansiosos por ver si David podría salir de ésta como un paradigma del Woody misantrópico. Cosa que es más difícil de lo que podría parecer... ¿Recuerdan la desastrosa actuación de Jason Biggs en "Anything else" o de Kenneth Branagh en "Celebrity"?

Pero vamos a seguir adelante y decir que: "Whatever works" es Woody Allen exactamente como usted desea a su Woody Allen. Es ingenioso, oscuro, emotivo, cómico y divertido, y presenta una New York filtrada a través de su lente como nunca la hemos visto antes. Es decir, olvidemos el Upper East Side. Esta película se arrastra a través de las torcidas y estrechas calles del Lower East Side y Chinatown. Y David sale bien parado.

El título hace referencia a una filosofía pragmática cuando se trata de nuestros traidores corazones humanos, a saber, que si encuentras algo o alguien en tu vida que te hace feliz, vayas hacia ello. Independientemente de si a primera vista parece que está todo mal. "Yo creo firmemente en ello," afirma Allen. "Mientras no esté perjudicando a nadie ... o causando algún daño o lastimando a alguien, o algo horrible, que lo que funcione (whatever works, en inglés) para conseguir sobreponerse y continuar con tu vida está bien. Todas las tonterías sobre lo que uno debe y no debe hacer y lo que es apropiado, entre comillas, de acuerdo a lo que yo llamo la "policía de lo apropiado", es absurdo. Es la dura pelea por la vida", continúa. "Una situación trágica. Cualquier cosa que ayude a salir adelante en la medida en que no haga daño a nadie, está bien".

"Whatever works" tiene su parte justa de rincones oscuros, pero el público puede ser sorprendido agradablemente en última instancia, con un mensaje soleado. "Creo que mi filosofía ha sido coherente a lo largo de los años, y puede que sea persuasiva o idiota en función de cómo la película es de buena", dice. "Si hago una película y la película en sí funciona, entonces creo que la gente dice: 'Caramba, aquí la filosofía tiene sentido'. Y si hago una película en la que me he atascado, he hecho malas elecciones artísticas y no es buena, entonces piensan, 'Sus ideas son estúpidas, narcisistas e irrelevantes'. Pero en realidad las ideas han sido siempre las mismas... Es sólo que he fallado artísticamente".

El concepto de cosas que parecen correctas enfrentado al de estar en lo correcto, ha aparecido en las películas de Allen antes. "Esto sucede todo el tiempo", dice Allen. "Conoces a alguien y tienes una relación con esa persona y, en los papeles, parece una relación totalmente lógica y correcta y lo es. Sin embargo, por algún motivo inexplicable, te acercas hacia la persona que está mal para ti, y hace de tu vida un infierno. Y eso te atrae aún más. Y así has resuelto para la persona que era justa en los papeles, que ella no habría sido feliz".

De regreso en Los Ángeles, Larry David considera que la filosofía de "lo que funcione" puede aplicarse a él (de hecho, tomó una noche para pensarlo antes de estar de nuevo en el teléfono con sus pensamientos sobre el tema).

"Aunque podría ser algo justo sobre el papel, no significa necesariamente que va a funcionar", dice. "Considerando que algo muy extraño en los hechos puede ser perfecto, si hay algo acerca de esa persona que te hace sentir bien, eso es lo más importante. Pero generalmente esas son las primeras personas a las que rechazo. Las que me hacen sentir bien. ¿Por qué debo sentirme bien cuando hay mujeres que no pueden estar conmigo y de quienes no puedo estar cerca? Esas son las que quiero".

Este tipo de sentimiento es exactamente lo que era de esperarse de David que en Curb Your entusiasm desempeña una versión bizarra de sí mismo. Pero considere esto: si la persona que creemos conocer de la serie, está ahora en "Whatever works", jugando una nueva versión cinematográfica de Woody Allen, estamos realmente perdidos en altos niveles de confusión cuando se trata de distinguir la línea entre el artista y la realidad. ¿Dónde estamos ubicados? ¿Es Boris, con sus aplastantes inquietudes y asco para con la raza humana, una representación del propio director?

"No conozco tanto a Woody bien, pero es bastante obvio de que Boris es por lo menos alguna de las facetas de Woody," dice David. "Aunque debe haber visto algo en mí para hacerme un pasable doble suyo". David llevó recientemente a su casa "Annie Hall" para que la viera su hija de 14 años. "Ella no pudo soportarla debido a que (el personaje de Woody) le recuerda demasiado a mí. Y no puede verme tampoco... Por lo que sé, somos las únicas dos personas de las que dice eso".

Uno podría pasar horas con la lista de las similitudes entre Allen y David (ambos nacidos en Nueva York en barrio judío, plumas fuertes, importante capacidad verborrágica), pero las diferencias son más interesantes. Por ejemplo, aunque los dos pueden ser llamados pesimistas, las formas en la que lo son se encuentran en lugares opuestos.

"Creo que Woody es probablemente más un pesimista sobre el panorama general," afirma David. "La desesperanza, la falta de todo sentido, la negrura de la eternidad; esa clase de preguntas. Sospecho que yo soy probablemente más pesimista acerca de cosas más pequeñas: la relación quecno funciona, Obama pierde, los Yankees también, cosas así. La gente no puede ver deportes conmigo porque soy muy pesimista. No soy divertido".

¿Pero qué ocurre cuando Obama gana? "¡Lo sé! Mi mundo va patas arriba. Y todavía no puedo creerlo".

Respuesta de Allen a lo que quizá se vea como un final feliz. "Soy siempre tan didáctico en todo lo que hago, y así de firme, quería que quede claro que, a pesar de que fue un final feliz, todos siguen viviendo en esta trágica situación, y con una vida trágica, y que la historia termina con un cierto grado de felicidad sólo temporal," dice. ¿Um, realmente? "Quería retratar Larry asumiendo la vida más cerca de la realidad que otras personas. Él puede parecer un quejoso, un descontento, un misántropo, un cínico, o un nihilista. Pero independientemente de las palabras con que desees describirlo, hay una enorme y triste realidad en su percepción. Y yo quería que quedara muy claro al final de la película".

Larry David rió cuando le conté después lo que dijo el director. "Creo que en general hay momentos de alegría, pero al final todo es negativo," afirma. "Entonces hay una gran piscina, que es lo negativo, en la que vives sumergido y de vez en cuando se puede nadar a la superficie como un delfín y obtener alguna alegría y, a continuación, volver abajo".

"Tengo lo que yo llamo, lo que yo percibiría como una visión muy realista de la vida. Mientras otras personas me critican todo el tiempo por ser, ya sabes, cínico, nihilista y misántropo", dice Allen. "Y sabes, no creo que esto sea así. Aunque es posible que lo sea y tengo un punto ciego. Pero no lo creo. Creo que mi percepción es correcta y que un acontecimiento trágico requiere de verdadera improvisación, suerte y trabajo para sobreponerse a él".

El rodaje de "Whatever works" fue agradable en todos los sentidos. Allen dirige largas, difíciles tomas, pero mantiene horarios civilizados, y para los nativos de New York como Patricia Clarkson, fue una oportunidad de caminar a casa del trabajo. Michael McKean, quien interpreta a uno de los pocos amigos de Boris, había trabajado con Allen en 2004 en la producción del teatro Atlantic, Secondhand memory, afirma que Allen estaba especialmente enérgico y feliz. "Parecía estar de buen humor. Tuvo una gran relación con su director de fotografía y el resto del equipo. Él sabe lo que quiere y eso es clave. Y fue un buen grupo". McKean continúa diciendo que el director llevaba a David y Evan Rachel Wood (recomendada para el papel por Soon-yi Previn) a Katz deli para un corned beef de medianoche.

"Él escribe esas notas realmente hermosas", comenta por su lado Clarkson, sobre recibir su segundo guión de Woody Allen. "Con 'Whatever works' fue algo gracioso como: 'Si usted tiene algo mejor que hacer, la entenderé'. Y, a continuación, abrir el guión y descubrir este papel divino".

Y cuando dice notas, quiere decir notas. Nada de e-mails para Woody Allen. "Me sobrepasa", es su comentario sobre la era de Internet. "No tengo un ordenador, no tengo un procesador de textos o cualquiera de esas cosas. Nunca he sido capaz de trabajar con esos instrumentos. No tengo todos esas herramientas. Tengo una máquina de escribir y aún, después de todos estos años, tengo grandes problemas para cambiar su cinta". Relata. "Sé que me estoy perdiendo algo. Que los amigos buscan en Google información instantánea o cosas". El mantiene un diccionario Webster siempre a su lado. "Es sólo que a mí me sigue pareciendo tan futurista... Todavía me esfuerzo y lo hago de la otra manera. No digo que con orgullo, o que sea una buena cosa. No creo que lo sea. Simplemente nunca he sido capaz de hacer la transición".  

Allen dice que él siempre le dice a sus actores que improvisen. "Si vas a pedir el divorcio, pide el divorcio. Y hazlo con tus propias palabras". David, un excelente improvisador por naturaleza, quiso ceñirse al guión, aunque tuvo el impulso en el inicio del rodaje de intentar cambiar las cosas. "He estado diciendo mis propias palabras toda mi vida", dice David. "Puede ser refrescante tener las palabras de alguien más en mi boca."

¿Se acostumbró? le preguntamos. ¿Cuándo se comenzó a sentir cómodo en su papel protagónico? "Tal vez el penúltimo día," se rió. "Sí, el último día. Estaba como '¿Sabes qué?, Pienso que esto es muy fácil'".

Allen afirma que ahora que ha terminado su película, que ha hecho las copias para el exterior y está terminando las correcciones de color en DVD, nunca va a verla de nuevo.

"Hice 'Take the money and run' en 1968 y nunca la he visto, igual que a cualquiera de las demás". Allen asiste a los estrenos pero nunca ve la película. "Voy, camino por la alfombra roja ... una sonrisa... responder a las preguntas y continuación, me siento en la sala y al segundo que las luces comienzan a bajar, estoy fuera. Estoy en un restaurante con mi esposa cenando. Y luego a ir a la fiesta y cambio nuevamente a modo de falso tono social para el intercambio de enormes mentiras... Han odiado la película, pero están diciendo, 'Cielos, gran película. Gran film'".

Se puede esperar este tipo de comentario de Boris, pero no de Woody Allen...  

"Puedo decir que nunca he sido feliz con mis películas", dice tranquilamente. "Es siempre la misma historia: me puse a hacerlas y me había propuesto hacer, ya sabes, lo más grande que jamás se ha realizado. 'Othello' o 'Citizen Kane'. Pero para el momento que he finalizado, cuando está terminado, y lo he estropeado artísticamente, no pude conseguir aquel actor y no tenía dinero suficiente para ello e imaginé mal esta broma... Cuando armé la película, he pasado de estar seguro de que iba a hacer la próxima gran obra maestra a rezar porque sólo no sea una vergüenza". Suspira. "Así que me encuentro en la sala de montaje tomando un momento de aquí y pegandolo allí. Poniendo un fragmento de música aquí y emparchando algo allá, con la esperanza de respirar y sobrevivir. Y ya he abandonado toda esperanza de integridad y de una obra maestra sin concesiones".

Al tener a Larry David en "Whatever works", Woody Allen ha añadido algo a su canon al que él nunca podría haber llegado por su cuenta. Contrató al único comediante que ha puesto filo cortante en la usual simpatía del intérprete de Woody Allen. "Whatever works" puede no ser una obra maestra sin concesiones, pero es la sorprendente colaboración de dos maestros de la comedia intransigente de la psique romántica y torturada de New York.

Y funciona.


WOODY, SU ESTATUA Y SU VIDA DIARIA
por Norma Meyer

Woody Allen se ríe porque está siendo objeto de vandalismo. Hace cinco años, se erigió una estatua tamaño natural en bronce del realizador en la ciudad española de Oviedo, donde más tarde rodó parte de su filme, "Vicky Cristina Barcelona". Los cazadores de souvenirs viven robando del rostro esculpido sus característicos anteojos. "Los anteojos son de bronce igual que la estatua, y están soldados. Pero vienen con sopletes y los sacan. Es un problema constante", dice un divertido Allen, mirando a través de sus gafas gruesas.

Cuando la charla gira hacia su obsesión con la muerte, piensa en qué regresará reencarnado: "Siempre pensé en una esponja". Lo que más se destaca durante el diálogo, sin embargo, es la cantidad de veces que, como ocurre con cualquier esposo y padre feliz, habla de "mi esposa" y "los chicos". Hace ya una década que Allen se casó con Soon-Yi Previn. Allen y Soon-Yi tienen dos hijas adoptadas, Bechet, 9, y Manzie, 8, las dos con nombres de músicos de jazz de New Orleans. Y Allen se muestra como un padre cariñoso.

"Hago todo con ellas. Las despierto a la mañana... es la primera tortura del día. Y después desayuno con mi mujer y las chicas. Y las llevo al colegio", dice Allen, que tiene chofer. Luego enumera las actividades padre-hijas de esta semana: fueron a ver una comedia de los Hermanos Marx, jugaron al Monopoly y participó de una clase de guitarra. Con una exasperación fingida, cuenta que las chicas le rogaron que inventara otro cuento antes de dormir, cosa que, se queja, cada vez le cuesta más porque "me estoy agotando".

Cuando le llega el turno a Soon-Yi, de 38 años, describe su unión como "pura suerte" que se produjo por "una concatenación absurda de hechos... Si alguien me hubiera dicho cuando era más joven que me casaría con una chica asiática mucho más joven que yo y sin el menor interés por el mundo del espectáculo, habría dicho que eso no podía funcionar. Pero todo marchó fantásticamente". Ni Bechet ni Manzie han visto películas de Allen -"mi mujer ha visto como máximo, la mitad de mis películas"-.

Al preguntarle si alguna vez tuvo un ménage à trois a cuento de "Vicky...", Allen suelta una carcajada. "Es algo en lo que pienso. Pero no demasiado. Es decir, lo he pensado. Probablemente no sabría por dónde empezar". Como Cruz y Bardem en la película, Allen dice que una vez tuvo una relación romántica salvaje que era "fantástica y enloquecedora. Era una persona extremadamente bella y sexy y brillante y difícil, muy difícil". ¿La mujer? La actriz Louise Lasser, con la que estuvo casado a fines de los '60.

Pese a tener el pelo más ralo ya canoso y las arrugas más marcadas, Allen parece estar en plena forma, sentado en el sofá con una camisa a cuadros y pantalones anchos. Entonces, ¿de qué se queja? "Ah, bueno, las mismas cosas de siempre, las existenciales. Estoy más viejo. Me lastimo el pie y tarda dos meses en curarse. Y eso no me gusta. Antes hacía ejercicio por placer. Ahora tengo que hacerlo. Igual que con las cosas que debo comer. Odio envejecer".

De su dieta, que incluye verduras verdes y pescado, dice "todas esas cosas sin ninguna gracia y para nada placenteras que supuestamente te mantienen sano". Luego señala que sus padres comían carne y helado todos los días y su padre llegó a los 100 y su madre a los 95. Siempre celebró sus buenos genes, pero leyó una nota donde decían que la longevidad no es hereditaria. "Entonces me quejé por eso", dice.

Durante muchos años, Allen hizo terapia, pero lleva más de una década sin hacerlo. Se dio cuenta de que hacer cine era tan valioso como el sofá. "Al tratar de entender a todos los personajes para hacerlos interactuar, uno tiene que pensar forzosamente en las motivaciones y las personalidades y los caprichos y defectos psicológicos". Al oírlo hablar de su vida actual -que no se pierde ni un solo partido de los Knicks, que mira béisbol todas las noches por TV- el director que tira toda esa angustia en la pantalla parece, en la superficie, absolutamente equilibrado.

No sabemos qué le depara el futuro a Allen... ni a sus anteojos. El alcalde de Oviedo dedicó la estatua de Allen caminando por la calle en 2003, cuando el autor había recibido uno de los mayores honores de España por su contribución al cine, el Premio Príncipe de Asturias, al que luego se sumaría el Doctor Honoris Causa de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona. "Es una estatua excelente. Lo que la hace ridícula es que sea yo -dice-. Al principio pensé que era una especie de broma, que la ponían cuando llegaba y la sacaban en cuanto me iba".


ENTREVISTA CON WOODY ALLEN
por Josh Horowitz

No lo consideres o ponlo en un pedestal, pero Woody Allen continúa haciendo lo que sabe hacer mejor. Un nuevo film suyo aparece virtualmente cada año, y la discusión comienza: "- Solía ser tan bueno." "- Está de vuelta." "- ¿Por qué no hace otra comedia?" Y aquí vamos con "Cassandra's dream", un drama digamos, más cercano a "Match point" que digamos, a "Sleeper". La legendaria máquina de citas habló con nosotros sobre su último trabajo, por qué tiene algo con Scarlett Johansson y por qué probablemente lo veas jugando con un iPhone.

"Cassandra's dream" es el tercer filme seguido que ha hecho en Inglaterra. ¿Siente que las nuevas locaciones lo han revitalizado?

Tentador como sea decir eso, en realidad no es así. Estaba con toda mi energía en New York y entonces escribí "Match point" para New York. Luego los fondos vinieron de Londres. Luego las naciones europeas empezaron a llamarme para sus países. Tenía una oferta para filmar en Francia, otra para hacer uno en Italia y acepté hacer un film en España. He completado una película con Javier Bardem, Penélope Cruz y Scarlett Johansson en ese país.

¿A cuánto tiempo atrás se remonta la idea de "Cassandra's dream"?

Había escrito una obra off-Broadway años atrás sobre una familia que dependía económicamente de su tío. En esa obra no había asesinato ni nada de eso. Pero se me ocurrió mientras la dirigía, ¿y si el tío los abatiera? Cuándo ellos le pidieran un favor, él entonces les pediría otro a ellos... Ese fue el germen de la idea.

Hubo una noticia el otro día de que usted y Scarlett Johansson iban a ser parte de una antología fílmica neoyorquina...

Una fabricación total y absoluta. Armada como un poema de Coleridge. Completamente falso. Ni siquiera está basado en una conversación ni nada.

Sin embargo es cierto que Scarlett y usted tienen una buena relación laboral. ¿Por qué piensa que ustedes se conectan?

Apareció en mi vida profesional inadvertidamente. Supuestamente la protagonista de "Match point" iba a ser Kate Winslet, pero a último momento ella estaba exhausta y llamó para decir que no podía hacerlo porque venía de película tras película y quería pasar tiempo con sus hijos. Lo entendí completamente. No creo que las películas deban ser prioridad de nadie. Dije: "Por supuesto, no hay problema." Pero estba mintiendo porque evidentemente era un problema para nosotros. Tratamos de buscar a alguien que estuviera disponible. Y Scarlett lo estaba. Todo fue en un fin de semana. Tan pronto nos conocimos, tuve buen rapport con ella. Es encantadora, brillante y divertida. Levanta el ánimo del set. En el momento en que ella entra el amperaje sube 200 puntos. Es una chica genial y muy talentosa. Puede cantar, puede hacer cosas dramáticas y bromas si la quieres para eso. Cualquiera sea el papel que deba hacer, probablemente ella sea mi primera elección.

¿Quién más desearía que actuase en una de sus películas?

Siempre he querido hacer un filme con Reese Whiterspoon y Cate Blanchett. Son personas que tengo muy arriba en mi lista. Me encantaría encontrar algo para hacer con ellas.

Me decía que no recibe casi ninguna oferta para actuar en filmes de otros directores.

Mejor di nunca.

Recuerdo que se habló de que iba a co-protagonizar con Jim Carrey "Stuck on you".

Primera vez que oigo eso. En toda mi carrera tuve una oferta cercana a esa. He hecho una o dos cosas en estos años como favor no por dinero. Nunca tengo verdaderas ofertas. Y podrías decir que hay ciertos papeles para los que sería natural hacerlo: un profesor, un psicólogo o alguien humilde.

Me sorprende.

Podrías pensar que las partes de un Walter Matthau hubiera hecho a esta altura vendrían a parar a mí. Pero nadie me pide hacer del padre, el viejito adorable, o el manager de un teatro. Nunca recibo nada.

¿Usa computador para algo?

No. No tengo computador. Escribo a mano y luego lo paso con a mi Olympia portátil, la uso desde que tenía 16 años. Es la misma y la he usado con cada cosa que he escrito en mi vida. Funciona bien. No sabrías si la compré ayer.

¿Tampoco iPhone o iPod?

Tengo un iPhone. Alguien puso allí toda mi música de New Orleans entonces cuando viajo no tengo que llevar tanta cosa conmigo. Así puedo sentarme en mi hotel y practicar con mis auriculares.

Hablando de música, se podría pensar que ha habido interés en volver alguna de sus películas un musical para el teatro.

Todo el tiempo. Pero nunca he estado muy dispuesto a ello. He tenido un millón de ofertas por "The purple rose of Cairo", un millón de ofertas por "Bullets over Broadway", pero nunca he estado demasiado entusiasmado con ello. Siento que una vez que están hechas es todo. No quiero estar involucrado en eso. Se puede dar la situación de que acceda y cuando vaya al estreno pongan una bala en mi cabeza. No es algo que me interese demasiado.

¿Siente el mismo interés por la actuación que siempre ha tenido?

No salgo de mi camino para escribir algo para mí. Soy demasiado viejo para ser el interés amoroso de alguien en una película, por lo tanto me antengo fuera.

¿Tiene una actuación favorita de las suyas?

Siento que estuve igualmente bien o mal en todas ellas. Realmente no puedo actuar. Hago alguna cosa. Pero tengo un rango limitado. Si tomas a un actor como Dustin Hoffman o Philip Seymour Hoffman, pueden interpretar sesenta tipos diferentes. Yo tengo un pequeño margen que puedo hacer, que es casi como no actuar. Puedo hacerlo y hacerlo bien porque nunca me aventuro a la zona dónde soy desafiado. Es un menú limitado de papeles que puedo hacer. He sido bueno en todos mis filmes, pero lo bueno está acotado para mí.

Muchas de sus líneas se han vuelto famosas. ¿Lo han sorprendido alguna vez las que más éxito han tenido?

Sí, me sorprende porque siento que he hecho un buen número de líneas que se merecen más la inmortalidad. Por ejemplo, dije años atrás: "Ochenta por ciento de la vida es mostrarse." Esto ha sido citado veinte millones de veces es una de las frases menos ingeniosas que he dicho. Las ha habido más profundas y que han tenido sus risas en las películas pero no han llegado al panteón de "Bartlett's".

¿Hay alguna línea poco apreciada sobre la cuál quisiera llamar la atención?

Hay una en "Deconstructing Harry": "Toda la gente conoce la misma verdad. Nuestra vida consiste en como decidimos distorsionarla." Es una buena línea que nunca ha tenido notoriedad.


WOODY ALLEN SOBRE INGMAR BERGMAN
por Richard Corliss

Creó alegorías indelebles sobre un hombre de posguerra a la deriva sin Dios. Fue el gran dramaturgo que creo mujeres fuertes y torturadas y el mejor director de actrices. Más que ningún otro realizador, elevó el status de las películas a una forma de arte igual a las novelas u obras teatrales. Sin embargo, cuand Ingmar bergman murió el lunes, la descripción más popular fue: El director favorito de Woody Allen. Filmando su nuevo filme en España, Allen se tomó un tiempo para hablar conmigo sobre Bergman.

Richard Corliss: Bergman tenía 89 años, tuvo mucho tiempo de vida y hay que pensar que dijo lo que tenía que decir.

Woody Allen: Sí, no fue sacado prematuramente de nuestro medio. Sin embargo, el hecho de que haya sucedido solamente, es triste, simplemente terrible, trágico.

RC: Usted es primero, y sobre todo, un hombre de Bergman y lo ha sido por 50 años. Había mucha gente joven en los 50 que veía filmes de Bergman -generalmente "Det sjunde inseglet" ("El séptimo sello")- y salían abrumados y casi con una conversión religiosa. Y la doctrina de esa religión era que el filme era un arte.

WA: Estoy de acuerdo. Para mí fue "Smultronstället" ("Fresas salvajes"), "Det sjunde inseglet" y "Glycklarnas afton" ("Noche de circo"). Ese grupo de filmes que aparecieron nos decían que Bergman era un realizador mágico. Nunca habrá nada como esto. Esta combinación de artista intelectual y técnico fílmico. Su técnica era sensacional.

RC: Luego de largo tiempo admirándolo, finalmente lo conoció, a través de Liv Ullman, que protagonizó muchos de sus filmes y vivió con él por algunos años.

WA: El y yo cenamos en su suite de un hotel de New York; fue un gran trato para mí. Estaba nervioso, realmente no quería ir. pero él no era para nada lo que uno podría esperarse: el formidable, oscuro, envolvente genio. Era un hombre normal. Compartía conmigo penas sobre las bajas recaudaciones de
taquilla, las mujeres y tener que lidiar con los estudios.

Más tarde habló conmigo por teléfono desde su extraña y pequeña isla (Faro, donde Bergman vivió sus últimos cuarenta años). Me confesó sus sueños irracionales: por ejemplo, que aparecía en el set y no sabía donde poner la cámara y estaba en un ataque de pánico. Tuvo que despertarse y decirse a sí mismo que era un experimentado, respetado director y que realmente sabía donde poner la cámara. Pero esa ansiedad estaba con él luego de haber creado 15, 20 obras maestras.

RC: Usted sabe que él es Ingmar Bergman, pero quizás el no. No
podía ver su reputación desde afuera.

WA: Exactamente. El mundo lo veía como un genio, y el estaba preocupado por la recaudación del fin de semana. Sin embargo el era simple y coloquial en su discurso, que no estaba lleno de profundos pronunciamientos acerca de la vida. Sven Nykvist (su director de fotografía) me contó que mientras hacián todas esas escenas sobre muertes y muerte, hacían bromas y se contaban chismes sobre la vida sexual de los actores.

Bergman & Nykvist



RC: Usted trabajó con Nykvist en cuatro filmes. Y parece compartir con Bergman la ética de trabajo.

WA: Le copié algo de eso a él. Me gustaba su actitud de que un film no es un evento para hacer mucho ruido. El sentía que filmar una película era solo un grupo de personas trabajando. A veces hacía dos o tres films por año. Trabajaba muy rápido. Filmaba siete u ocho páginas de guión por vez. No tenía el dinero para hacerlo de otra forma.

RC: Una razón por la cual los hombres de cierta edad se conectan con los trabajos de Bergman es que tenía las más bellas y poderosas actrices en su compañia: Eva Dahlbeck, Harriet Andersson, Ingrid Thulin, Gunnel Lindblom, Bibi Andersson, Liv Ullmann, Lena Olin. Son hipnóticas... y todas trabajaron para él.

WA: Estaba obsesionado con las caras y tenía un maravilloso modo con las mujeres. Poseía la afinidad por las mujeres que tenía Tennessee Williams. Sentiá cierta clase de cercanía. Sus problemas lo obsesionaban.

RC: Una diferencia es que Williams no dormía con sus primeras figuras. Bergman es un famoso encantador y tuvo largas relaciones con Harriet Andersson, luego Bibi Andersson, Liv Ullman. Hubo un rumor de que las siete actrices de "For att inte tala om alla dessa kvinnor" ("¡Esas mujeres!") eran ex-amantes de Bergman.

WA: No me sorprendería porque, según lo oí de Sven, era lo que sucedía. Había mucha sociabilización y escapadas románticas y sexuales. Era una situación más luminosa de lo que uno podía pensar. hay tanto sentimiento en la pantalla que crees que debía tener una vida seria, pero no era así. Era un galán. Amaba las relaciones con las mujeres.

Allen & Nykvist

RC: Muchos críticos le asignan a Bergman un bajo rango porque, dicen, filmaba obras teatrales. Personalmente no veo eso como limitación, pero ¿está usted de acuerdo que era esencialmente un guionista que dirigía su propio trabajo?

WA: Eso puede decirse también sobre mí. Pero debes tomar los films de Bergman como "Viskningar och rop" ("Gritos y susurros") donde casi no hay diálogo. Esto sólo se puede hacer en filmes. Inventó un vocabulario fílmico que iba con lo que quería decir, que nunca había sido empleado antes. Puso la cámara sobre el rostro de una persona y la dejó allí, la dejó allí y la dejó allí. El opuesto de lo que aprendimos a hacer en la escuela de cine, pero fue enormemente efectivo y entretenido.

RC: OK. Usted piensa que es grandioso y yo pienso que es grandioso. Pero hay mucha gente joven -quiero decir brillantes, sabiondos jóvenes- para los que es ¿Ingmar qué? ¿Qué reelevancia tienen hoy sus filmes?

WA: Pienso que sus films tienen relevancia eterna, porque lidian con las dificultades de las relaciones personales y la falta de comunicación, las aspiraciones religiosas y la mortalidad, temas existenciales que serán reelevantes por miles de años. Cuando muchas de las cosas que son exitosas y marcan tendencia hoy hayan sido relegadas a antigüedades, sus cosas todavía serán grandiosas.

RC: Pero no muchos artistas se preocupan por el suilencio de Dios estos días. En los medios la batalla actual es entre creyentes militantes y devotos ateístas. Tienes pocos agnósticos torturados.

WA: Cierto. Esa era su obsesión. El creció religiosamente y no era simplemente una cuestión de ser ateo o no. El anhelaba la posibilidad de un fenómeno religioso. Ese anhelo lo torturó toda su vida. Pero al fin era un gran entretenedor. "Det sjunde inseglet", todos esos filmes te atrapan. No es como hacer la tarea.

RC: Si alguien que no ha visto ninguno de sus filmes le dijera que le recomendara solo cinco, ¿cuál sería su set de Bergman para principiantes?

WA: "Det sjunde inseglet", "Smultronstället", "Glycklarnas afton", "Viskningar och rop" y "Persona/Manniskoatarna".

RC: Muchos directores estarían felices de haber hecho sólo esos cinco filmes.

WA: O sólo uno de ellos.